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martes, 17 de marzo de 2015

Otro cereal libre de gluten que gana protagonismo en la cocina

Pocos saben que el mijo fue uno de los primeros cereales del hombre. En China e India ha sido el alimento básico durante más de 3.000 años. Pueblos guerreros se alimentaban con mijo para mantenerse en forma física y mental. Los hunzas del Himalaya, famosos por su longevidad, lo tienen como cereal básico.


Es gustoso, dulce, liviano y alcalinizante. Es un alimento energético, vitalizante, digestivo y diurético; útil en astenias, anemias y embarazos (tiene la capacidad de impedir abortos espontáneos y de suplir carencias nutricionales de dicho estadio).

Su contenido de lecitina y de colina lo hacen indicado para organismos debilitados y para quien realiza trabajo intelectual. La medicina naturista lo considera un alimento anti-estrés, mientras que los macrobióticos incentivan su consumo dado que es un cereal alcalinizante, tiene mucho hierro y silicio, y es bueno para el bazo, el estómago y el páncreas.

¿Aún necesitás razones para probar el mijo? Aquí van otras:

-          Notable acción sobre la piel, uñas y esmalte dental
-          Ayuda en la función cardíaca por el magnesio que contiene.
-          Muy recomendable para los que ejercen una exhaustiva labor intelectual o física, o están en periodo de desarrollo.
-          Bueno durante el  embarazo por su aporte de hierro.
-          Coadyuvante en las anemias y calambres musculares.
-          Regenera y fortalece el sistema nervioso.

Uno de los secretos para que sea delicioso consiste en su preparación base. Normalmente, cocino una taza grande de mijo en dos tazas de agua. Pero antes de esto, pongo a hervir agua y lo dejo en remojo durante unos diez minutos (fuera del fuego). Lo enjuago con agua fría mientras lo froto entre ambas manos, al menos 6 veces, hasta que el agua ya no sale blanca. Luego le doy un ligero tostado, y ahí sí le agrego las dos tazas de agua, lo llevo a fuego fuerte, y luego de que hierva, lo bajo al mínimo semi-tapado hasta que consuma toda el agua.

Quisiera hacer la salvedad de que hay diferentes variedades de mijo, algunas quedan hechas un puré al cocinarlas, mientras que en otras los granos quedan bien separados, que son las que prefiero.

sábado, 21 de febrero de 2015

Un trigo apto para celíacos (libre de gluten)

El alforfón, también conocido como trigo sarraceno, en realidad no es una gramínea, sino una poligonácea, pero se ha asociado siempre al trigo por su textura, forma y sabor. Además, se usaba en la edad media para hacer galletas, cuando el trigo era más difícil de conseguir y procesar. Su ausencia de gluten lo hace un alimento apto para celíacos, y si bien no podés hacer un pan tradicional con él, lo podés utilizar para galletas y creppes, o además de para guisados o como plato principal o guarnición. 


Cuando se popularizó la harina blanca reduciendo su costo de elaboración, el alforfón se fue dejando de lado.

En Japón se hacen los famosos fideos Soba con estas semillas, y en Rusia y Europa del Este se prepara el Kasha, una especie de papilla dulce muy energizante para el desayuno.


Por su valor nutricional, sería algo así como un equivalente a la quinoa pero del otro lado del mundo. Es muy rico en proteínas, vitaminas del grupo B (100grs de trigo sarraceno aportan casi el 50% de la dosis diaria de B3), así como en minerales: calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio y zinc.

Su aporte proteico también llega al 13% con un elevado valor biológico (más del 70% es asimilado en la digestión) y es muy energizante.

Se pueden moler los granos con un molinillo de café y utilizar su harina para hacer creppes, sémolas y pastas, o bien dejar en remojo algunas horas y luego procesar con agua limpia para hacer las mismas preparaciones. 

Lo podés comer además como cualquier otro cereal cocinándolo a razón de 2 tazas de agua por 1 de trigo sarraceno. Se aprovecha mejor su sabor lavándolo de igual forma que el mijo: dejándolo unos minutos en agua hirviendo y luego frotándolo con agua fría para quitarle el dejo amargo que pudiera quedar.

Su alto contenido en omega 3 lo hace un buen aliado contra el colesterol y las enfermedades coronarias.

También es muy bueno para las personas que padecen diabetes por un componente llamado fagomina, que reduce notablemente el índice glucémico, produciendo mayor sensación de saciedad


Más información detallada en este enlace.